Trucos y detalles ocultos para las batallas
Descubre secretos y mecánicas poco conocidas para dominar los combates en Total War: Warhammer 2. Mira el vídeo para conocer detalles avanzados útiles para mejorar tu estrategia en el campo de batalla.
¿Con qué facción conviene empezar?
Si eres nuevo en Total War: Warhammer II, empieza con los Altos Elfos: unidades equilibradas y mecánicas sencillas, sin las reglas especiales que hacen más difíciles otras razas. Aprende ahí a gestionar la campaña y las batallas, y pasa a facciones más raras cuando tengas claros los sistemas básicos.
Pocos ejércitos fuertes, no muchos débiles
En los primeros turnos un solo ejército basta y sobra. Cuando el dinero lo permita añade un segundo, pero evita llenar el mapa de ejércitos medio vacíos: el mantenimiento te vacía las arcas y cada ejército débil es un blanco fácil. Mejor dos ejércitos completos y bien equipados que cinco improvisados.
No tengas miedo de las unidades a distancia
Dedicar 7 u 8 huecos del ejército a unidades a distancia no es una apuesta arriesgada: rinden sin problemas, siempre que tengas una primera línea lo bastante sólida para protegerlas. Ese es todo el secreto: infantería robusta delante y arqueros o arcabuceros detrás trabajando tranquilos.
Lleva siempre al menos una pieza de artillería
Una unidad de artillería en cada ejército cambia dos cosas. Si la IA no puede igualar tu potencia de fuego, está obligada a atacarte ella en lugar de esperarte a la defensiva. Y puedes asaltar un asentamiento amurallado de inmediato, sin esperar un turno más para construir el ariete.
¿Cómo se ve cuánto puede moverse un señor?
Antes de mover a un señor o a un héroe, mantén pulsado el botón derecho del ratón: el juego te muestra el porcentaje de movimiento que usarás y si la acción tendrá consecuencias diplomáticas. Así puedes aprovechar todo el movimiento disponible antes de acampar, o darte cuenta a tiempo de que vas a entrar en territorio de un aliado.
En batalla usa la pausa
Las batallas se pueden pausar y ralentizar. Hazlo sin vergüenza, sobre todo al principio: detén el tiempo, revisa las unidades enemigas y da las órdenes con calma. Nadie te premia por jugarlo todo en tiempo real.









